
La noche fue dura, el alcohol recorrió las venas de todos los becarios sometidos buscando ahogar sus penas y evadirse de esta terrible realidad. Por suerte el compañero maxi nos proporciona todas las noches diversos elixires y diversiones que atenuan el calvario mariopoliano.
Menos mas que encontramos este espacio de catarsis y denuncia publica sobre este desesperante recorrido y aventuramos presagios oscuros sobre los ultimos dias en estas tierras.
Algunos becarios empiezan a hablar con personajes imaginarios, otros deliran y gritan frases incongruentes sobre el desarrollo, otros caminan descalzos por las instalaciones como si estuvieran en el campo.